Inicio > Actualidad > Bienvenida, señora ministra.

Bienvenida, señora ministra.

08/04/2009

arrobitaAyer me acosté sobresaltado con las noticias sobre el reparto de las carteras ministeriales y hoy, como si de una pesadilla nocturna se tratara, me he levantado peor si cabe. Soy de la opinión de que si una cosa funciona, déjala, no la toques. Pero no, de un día para otro nos hemos ventilado a dos ministros a los que no se les ha dado la oportunidad de demostrar su valía y que llevaban en su cargo poco más de un año. Funcionaban correctamente, desempeñaban su trabajo como buenamente se les dejaba y miraban por el bien de todos y también de todas – como les gusta decir a algunos y a algunas-.

No entiendo el reemplazo de Soria en un gabinete que tiene cada vez menos competencias y las pocas que tiene se las lleva el nuevo Ministerio de Igualdad, que no es más que un montaje electoralista e insulso, donde acumular más funcionarios y derrochar los presupuestos del Estado. Era un hombre sencillo, de hecho lo es – todavía no se ha muerto a pesar del símil hecho en su despedida al frente de esta Cartera -, preparado y con grandes conocimientos sobre la materia. Trinidad Jiménez, su sucesora, gustará a unos sí y a otros no, tiene buena trayectoria en el mundo de la política, pero están por ver sus dotes al frente de Sanidad.

Dejo para este párrafo que comienza el “crack” de la jornada, el azote de mi mente y la tortura de mi conexión de Banda Ancha. No, no me refiero a la SGAE, aunque por esos lares anda la cosa. Estoy hablando del nombramiento de Ángeles González Sinde como nueva ministra de Cultura. Se aparta de su cartera a César Antonio Molina que, con sus aciertos y errores, defendía la cultura de todos y para todos, para poner en su lugar a González Sinde, presidenta de la Academia de Cine. Dicho nombramiento ha sido aplaudido desde varios sectores como, por ejemplo, la SGAE y el mundo del cine español, y a muchos se les habrá caído la baba y hecho el culo gaseosa a la par que se estarían frotando las manos, mientras escuchaban esta noticia y su mente empezaba a vislumbrar los pingües beneficios que les pueden aguardar.

Situar a alguien de este corte en un ministerio como Cultura es como meter a un zorro en un gallinero. Máxime atendiendo a las declaraciones que ha hecho durante su carrera, como esta de 2008:

“¿Para qué necesitamos ADSL a no sé cuántos gigas?”

O su firme posición en la defensa del canon y del control en Internet como mecanismo para evitar el intercambio de archivos a través de redes P2P y, así, proteger al apasionante cine español actual.

En definitiva, con esta joya nos hemos cubierto de gloria. Sé que el “presi” tiene que compensar a sus amigos los actores, por la campaña de apoyo que le hicieron en aquellas elecciones. Sí, esa, la de la ceja. Pero cara puede salir esa compensación…

Este miembro del reformado gobierno se atreve a atacar a un medio como Internet del que se presume que desconoce mucho – hablar de gigas en la velocidad de conexión a la Red tiene delito hoy en día-. Defiende un canon que ha encarecido los precios de numerosos artículos de Informática y de las TIC en general y ha llevado al desastre a empresas nacionales como en el famoso Caso de Traxtore. También clama al cielo su pelea contra el P2P y, en general, contra las descargas por Internet para proteger a “su cine”. Y sí, digo su cine, porque habrá que averiguar, buscando debajo de las piedras, quién demonios se descarga alguna película española actual, dada su “gran calidad” frente a las producciones de otros países occidentales.

En otros ministerios, miremos a ver si también colocamos a personajes tan parciales como a esta que nos ha ocupado en las últimas líneas. Por ejemplo, en Economía podemos poner, para otra ocasión, al presidente de algún gran banco – si no es muy grande, no nos preocupemos, bastará con que sea amigote del “presi” o afín a su causa-. O en Industria al mandamás de alguna petrolera.

Mientras tanto, iré desempolvando las tablillas de piedra, el martillo y el escoplo, porque tal y como pintan las cosas, Internet y la Sociedad de la Información para este y otros Gobiernos importan un carajo, si no sacan rédito económico y político de ello. En otros países trabajan por avanzar en estos ámbitos de la tecnología, de la comunicación, etc. y aquí nos dedicamos a poner puertas al campo y a beneficiar a nuestros amigos con dinero público, para que sigan realizando producciones cinematográficas de dudosa calidad. Porque, ¿para qué vamos a innovar si los beneficios nos llueven de papá Estado o de las cadenas privadas de televisión? Sigamos con la buena vida, pues.

 

baner_sinde

Anuncios
Categorías:Actualidad
A %d blogueros les gusta esto: